29 de julio de 2009

Reavivar el fuego


Leer Juan 10.10
 
 
El Señor nos creo para vivir apasionadamente para El. De ese modo, disfrutamos de las bendiciones de una relación intima con Dios. Pero hay otros beneficios también.

Por tanto, no solo por nuestro propio bien, sino también por el bien de los demás, debemos tener cuidado de no dejar que nuestro fervor a Dios se debilite. Afortunadamente, el Espíritu Santo que mora en nosotros inquieta a los creyentes que comienzan a dirigirse en la dirección equivocada. Si usted siente que este es su caso, puede dar varios pasos para volverse hacia El. 

Primero, evalué su condición espiritual; pregúntele a Dios si su fuego se ha reducido. Segundo, reconozca cualquier distancia que se haya permitido poner entre usted y el Padre celestial, y arrepiéntase. Tercero, reenfoque su atención en Jesús; medite en la forma que El ensena a sus seguidores a vivir. Consagre tiempo regular a la Biblia, y pídale al Señor que le hable por medio de su Palabra. Ore utilizando palabras sencillas, clamando a El con fervor, y buscando el rostro del Señor. Cuarto, confié en que el Espíritu Santo le guiara a tener otra vez una relación íntima y apasionada con el Padre celestial. Por ultimo, ame y sirva a Dios adorándole y ayudando a los demás. 

Que es lo que ocupa su tiempo y su atención? Tienden sus pensamientos y su conversación a girar en torno a temas mundanos o a las cosas de Dios? Si su fuego por Cristo se ha reducido, tome las medidas necesarias para renovar su pasión. Vivir en estrecha relación con El, bien vale cualquier esfuerzo y disciplina

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